sábado, 25 de octubre de 2008

Conejo vacío


Nota: Conejo vacío es ya un texto viejito (bueno no tanto), pero debe estar aquí por que es el símbolo de lo que me ha hecho seguir un conejo llamado Levrero, es también un agradecimiento a todas las bondades que vienen a partir de él, es tan significativo que como ven el blog lleva este nombre.


Conejo vacío


Hoy tuve un sueño que me pareció importante grabar en la memoria, pero poco después del despertar ya me fue imposible recordarlo.
El discurso vacío, Mario Levrero.

Cuando, al cabo de muchos años, Evaristo el plomero logró atrapar un conejo, se llevó una profunda desilusión. Le había tocado un conejo vacío, sin mecanismos de relojería como los que soñaba y sin ninguna otra cosa en su interior.
Caza de conejos, Mario Levrero.



No puedes despertar: tus ojos, tu cuerpo son tan pesados como la tierra que cae en las fosas de los cementerios (siempre has pensado que esa tierra es la que más derrumba), estas en un tiempo suspendido que pisa los terrenos del sueño y la realidad cotidiana de los gritos de los vecinos en la calle, los que parecen estar junto a tus oídos, no sólo crees que debes seguir durmiendo, la cabeza, Morfeo o cualquiera que sea el controlador de los sueños dicta una orden: debes seguir durmiendo. Los lapsos de vida inconsciente son más productivos, construiste todo un análisis literario sobre…sobre…no lo recuerdas, no puedes recuperar el texto de tu semisueño, pero sabes que has escrito – pensado- algo muy bueno, te sentías altamente complacida, incluso sorprendida por la claridad de las ideas que habías desarrollado, ahora el sueño te ha robado el tiempo, el tiempo para Levrero, el tiempo en el que talvez realizaste el mejor estudio sobre su obra, sin la certeza de un qué, pero indudablemente exhaustivo en los detalles, las fuerzas, las debilidades de la narración, de tal modo no cabría esta incertidumbre latente, incontenible y también abominable que da la posibilidad de haber escrito cualquier otra cosa totalmente ajena, nunca podrás saberlo. Ahora con los ojos abiertos sólo tienes menos horas de lectura para un análisis “consciente” y probablemente lleno de huecos, quizá igual de alejado de lo real…eso ya es irremediable, sin embargo, piensas por un instante, uno de esos pocos instantes certeros y de absoluto despecho, que cuando encuentres el discurso de tus sueños - y yo le aconsejaría que no saliera desprotegido a la calle, al insomnio, y cualquier lugar donde ustedes pudieran cruzar miradas- lo secuestrarás, lo torturarás hasta que la sangre se convierta en palabras y tal vez, sólo tal vez si te encuentra en un día de mal humor, lo asesines.


1 comentario:

Maria Font dijo...

Conejo Vacío!!! Follow him!!! Now!!! Must be!!! Pacheco y Peixoto, yeeeeeei